Distribución digital: calidad, precio y dispositivos

Durante más de 15 años, una de las mayores preocupaciones de la industria de contenidos fue como la distribución digital podría acabar con su modelo de negocios en manos de la piratería.

A pesar de que este problema aún persiste, en los últimos años cuatro empresas han demostrado como se puede combatir de una manera razonable y con éxito. Para estos ejemplos he buscado un referente en cada una de las industrias más afectadas por la piratería y como han podido resolver exitosamente el problema.

Netflix

El cine y la televisión han sido unas de las industrias más afectadas. La piratería no solo atacó las taquillas, sino también la distribución post sala y a las grandes series. Hace apenas unos años, Netflix veía como su negocio de alquiler de DVD’s físicos se extinguía en Estados Unidos, por ello decidieron arriesgar y pensar una solución a largo plazo, creando un catálogo digital, sin restricciones y actualizado constantemente.
En vez de optar por un modelo “one time” como el alquiler o la compra, crearon un sistema de suscripción mensual, por el cual el usuario podría acceder a todo el contenido disponible, permitiendo inclusive sesiones multi usuarios
Netflix creció y fue un éxito, pero volvió a encontrar otras dos limitantes: el mercado y las empresas de contenido. ¿Como lo resolvió? Ampliando sus servicios a más de 30 países y convirtiéndose ellos mismos en productores de contenidos.
Hoy Netflix cuenta con casi 70 millones de usuarios, más de la mitad se encuentra fuera de Estados Unidos. El contenido producido por ellos es una de las grandes razones de la suscripción de sus usuarios.
Otro gran punto a favor ha sido el desarrollo tecnológico que le han dado a su plataforma, la cual es accesible desde casi cualquier dispositivo que posea una pantalla.

Spotify

Esta empresa sueca llevo un paso adelante el concepto de distribución de la música digital creado por Apple y creó un servicio muy parecido a Netflix, dejando un catalogo inmenso abierto, a total disposición del usuario e inclusive con la opción de descargarlo y almacenarlo en sus dispositivos.
La gran puerta de entrada de Spotify fue la creación de dos tipos de cuentas: la gratis y la de pago. La única diferencia es la capacidad de almacenar tu música favorita y de no tener publicidad en el streaming. Estas dos ventajas cuestan 6 dólares mensuales. Según datos de la empresa, un 25% de sus usuarios los paga.
Lo que comenzó siendo pensado como una app, hoy es una poderosa empresa con más de 3000 empleados.

Apple

Tal vez una de las principales promotoras de la distribución de contenidos pagos en los últimos años en Internet. Con una cultura cerrada, Apple ha creado revolucionarios dispositivos que no han hecho más que afianzar su software, creado inmensos canales de distribución.
Primero con el iPod y la música, luego con revistas, cine, series y aplicaciones con el iPhone/iPad para finalizar con la solución ofimática y las Mac’s.
Con el iPhone, Apple puso en el bolsillo de cada usuario la posibilidad de comprar al mismo tiempo y al mismo precio, casi cualquier contenido digital. Negoció con los creadores de contenido premium y los convenció de ajustar sus precios, a tal punto que nadie piensa siquiera en piratear su contenido. Alquilar una película por $2.99, comprar una app por 1,99 e inclusive por .99 centavos.
Con los ordenadores ha hecho exactamente lo mismo, creando una experiencia única en la combinación de hardware y software, la empresa de Cupertino se encarga de recargar en el precio del hardware todas las innovaciones del sistema operativo (MacOS), como si fuera poco agrega una suite ofimática (iWork) y una plataforma de generación de contenidos (iLife), todo esto sin costo (aunque lo pagamos al comprar el hardware).
Estos pequeños detalles han llevado a que haya más de 750 millones de dispositivos con iOS y que Apple sea la única empresa de PC’s que ha aumentado sus ventas cada año en los últimos diez.

Amazon

Nada se compara con poder leer un best seller el mismo día de su salida en Estados Unidos o poder acceder a una edición que ya no se imprime. Amazon creó un imperio detrás de la antigua industria de los libros, convirtiéndolos en electrónicos y creando un hardware de primera calidad para poder consumirlos tal cual como si fueran hojas de papel.
Con un precio bastante menor a las obras impresas, cualquier usuario con un Kindle puede comprar un libro digital en su propio idioma.
Amazon a su vez, desarrolló herramientas democráticas para la creación de nuevas obras, permitiendo a los usuarios prescindir de las grandes editoriales para poder distribuir sus creaciones, innovando así un doble modelo de negocios: vendedor / consumidor.

Como estos ejemplos hay muchos otros, EA ya logra mayor beneficio de los contenidos freemium en móviles que de sus juegos para consolas (incluyendo el FIFA), Microsoft quien sustituyó la venta de Office en paquete por una suscripción mensual, al igual que lo hizo Adobe con su completa suite para desarrolladores.

El gran secreto es brindar contenido de calidad, de una forma sencilla, a un precio razonable y en casi cualquier dispositivo, al mismo tiempo en todo el mundo.