El peligro de identificarse con un cliente

En muchos de los proyectos, trabajamos habitualmente con productos de terceros y uno de los mayores problemas que tenemos es el riesgo de la sobre identificación con el cliente.

En una empresa que brinda servicios (marketing, desarrollo, etc) es fundamental conocer el producto como el mercado, para poder tener en claro cual es el objetivo final para el que se nos contrata.

Muchas veces, suelo ver que las empresas de este tipo, se identifican demasiado con el producto y brindan servicios extra de forma innecesaria y que finalmente no se tienen en cuenta.

¿Que quiero decir con esto? El objetivo es brindar el mejor servicio posible, pero tenemos que recordar siempre que el producto para el cual trabajamos no es nuestro y debemos de preocuparnos porque sea nuestra empresa la que facture la mayor cantidad de dinero posible, como resultado de nuestro trabajo.

Cuando nos encontramos sumergidos dentro de un proyecto muchas veces realizamos tareas que no estaban en el plan original y mucho menos presupuestadas. No lo hacemos por mala voluntad, por el contrario, la identificación que nos da el producto, nos hace sentir una falsa pertenencia y así realizamos tareas que luego no son correspondidas, no solo económicamente.

Estoy seguro que este es dilema que pasa muy a menudo en empresas que se dedican a brindar servicios a proyectos que no son propios.

Tal vez esta reflexión le puede parecer extraña a más de uno y hasta pueda considerarse que es fruto de una mala experiencia, pero ni siquiera es así.

Cuando uno emprende, aunque sea un servicio, debe seguir en detalle el plan para el que fue contratado y no irse más allá de él, ese es el verdadero secreto de porque unas empresas son exitosas y otras quedan en el camino.

No valorar (económicamente) nuestro trabajo y talento es únicamente perjudicial para nuestra empresa y eso no debemos olvidarlo.